sábado, 19 de abril de 2014

Entre las calles Venezuela y Dalla Costa

Esta es la esquina ingrata que todos los días de Dios, y sabe el mismo desde cuándo, hace rabiar al comerciante, al residente, al viandante, al conductor.  Como si no fuese suficiente el agua del Rio Padre, a alguien, llámase cloaca, acuedcto roto, derrame accidental, negligencia o paterolismo gubernamental, se le ha ocurrido invocar la saturación como si ella fuese buena para la salud física y espiritual.  La actual adminitración municipal trató de corregir el entuerto urbano, pero virtualmente escogió mal a los alarifes, toda vez que dejaron la reja de las alcantarillas dos centímetro por encima de la superficie de la calle Dalla Costa  y el mal continúa como el primer día signado por el Diablo.

1 comentario:

  1. Cierto es que les toca arreglarlo, no menos cierto que la administración pasada se "gasto" un dineral y eso quedo peor de como estaba.

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