martes, 7 de noviembre de 2023

(VIII) El Esequibo, Anacoco y Acuerdo de Ginebra

A los nueve meses de suscrito el Acuerdo de Ginebra (Suiza, 17 de febrero de 1966), Venezuela ocupó militarmente la isla fluvial de Anacoco, de 28 kilómetros cuadrados, en la confluencia de los ríos Venamo y Cuyuní, límites con la actual zona del Esequibo en reclamación. A partir del litigio surgido por la zona en reclamación, el Gobierno nacional, bajo la presidencia del doctor Raúl Leoni, se dio a la tarea de ocupar la isla y poblarla luego de un reconocimiento por los comisionados funcionarios del Ministerio de Obras Públicas (MOP), José Cabezas y Francisco Guevara Luces. Pero esta decisión provocó una reacción del Gobierno guyanés, presidido por Forbes Burnham, y la quema de la bandera venezolana frente al Consulado por parte de manifestantes. El gabinete de Burnham publicó mapas de la isla fluvial de Anacoco, 360 kilómetros al oeste de Georgetown, con la línea de demarcación entre las dos zonas. Era un trazado fronterizo basado en las conclusiones del estudio realizado por una comisión anglo-venezolana entre noviembre de 1900 y octubre de 1904. La Cámara de diputados del Congreso Nacional, entonces presidida por Dionisio López Orihuela (del partido URD), protestó enérgicamente “por la ofensa inferida a nuestro país por súbditos de Guyana, estimulados por el gobierno de Georgetown”. Asimismo, mediante acuerdo, ratificó de manera expresa los títulos de soberanos de Venezuela sobre la Isla de Anacoco y rechazó categóricamente cualquier intento del Gobierno guayanés por desconocer estos títulos. El Parlamento venezolano respaldó la firme actitud del Ejecutivo nacional en resguardo de los derechos de soberanía de Venezuela sobre la Isla de Anacoco y le solicitó el incremento de una eficaz política de frontera que permitiera mantener un adecuado sistema de vigilancia en los linderos con Guayana y demás territorios limítrofes. El Acuerdo de Ginebra es un tratado vigente firmado por Venezuela, por una parte, y el Reino Unido junto con su colonia de Guayana Británica, por la otra, cuando esta estaba próxima a recibir la independencia. Por eso se detallan los pasos a seguir para la resolución de la controversia limítrofe-territorial sobre la Guayana Esequiba surgida de la contención venezolana ante la ONU (1962) de considerar nulo e írrito (inexistente) el Laudo Arbitral de París (1899) que emitió el Tribunal Arbitral de París y que definió la frontera común entre Venezuela y Guayana Británica. La decisión del tribunal quedó en tela de juicio luego de hacerse público el Memorando de Severo Mallet Prevost que comprometieron la validez del laudo.El Acuerdo de Ginebra es un acuerdo transitorio para llegar a una solución definitiva, pero se mantiene el área en reclamación bajo la autoridad del gobierno de Guyana hasta que no se resuelva algo diferente conforme al tratado. El Acuerdo de Ginebra establece la creación de una Comisión Mixta, que en un plazo de cuatro años debía decidir la solución al problema limítrofe. El plazo venció en 1970 y se firmó el llamado Protocolo de Puerto España por el cual se congelaba, por un término de 12 años, parte del Acuerdo de Ginebra. En 1982 Venezuela decidió no ratificar el Protocolo de Puerto España y se retomó lo establecido en el acuerdo. En 1983 Venezuela propuso la negociación directa con Guyana pero esta no aceptó y propuso tres opciones: Asamblea General de la ONU, Consejo de Seguridad o Corte Internacional de Justicia, pero Venezuela no estuvo de acuerdo y contrapropuso la figura del Buen Oficiante. En 1987 Guyana y Venezuela deciden aceptar el método de los buenos oficios, que comienza a funcionar desde 1989 en la persona de un Buen Oficiante elegido y aceptado por las partes. Esta figura tiene como función acercar a ambos gobiernos con el fin de que estos lleguen a una solución satisfactoria como lo dicta el tratado. En junio de 2015, el Gobierno de Venezuela llamó a su embajador en Guyana a consultas luego que el país vecino firmase un contrato de exploración y explotación petrolera con la estadounidense Exxon Mobil en una zona marítima que hace parte del reclamo territorial. Sin embargo, meses después, el domingo 27 de septiembre, Venezuela y Guyana acordaron el retorno de dichos embajadores y la mediación de la ONU para resolver la disputa territorial. Los jefes de Estado, Nicolás Maduro y David Granger, se reunieron en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Maduro informó después de la reunión que el mecanismo del Buen Oficiante, que busca resolver el diferendo de manera negociada con la mediación de la ONU, fue aprobado por ambos países, lo que ayudará a normalizar las relaciones. (AF)

lunes, 6 de noviembre de 2023

(VII)El Esequibo y el Presidente de la República Ignacio Andrade

El Presidente de la Re¬pública, General Ignacio Andrade, pese a la con¬flictiva situación de su go¬bierno, ha tenido tiempo para pensar en lo que ha ocurrido en París. Con algún desgano ha seguido las incidencias del pro¬ceso y las deliberaciones del Tribunal Arbitral. Con todo, las inquietudes del Presidente son más in¬mediatas. Fue exaltado a la Primera Magistratura por 470.000 votos y eso le ha servido de muy poco. Su gobierno se disuelve y él lo sabe. Sus emisarios ante el general insurgente que está en Valencia son ya más emisarios de Ci¬priano Castro que suyos. El Presidente está solo. Camina en la noche por los muy elegantes corre-dores de la Casa Amarilla y sostiene un diálogo fan¬tasmal consigo mismo. Quiere terminar pronto esta agonía del poder. Andrade toma notas, re¬gistra traiciones. Refle¬xiona: “Tengo el ardiente deseo de poner cuanto antes punto a esta tirante situación porque estoy profundamente avergonzado del espectáculo de anarquía, desorden y barbarie que Venezuela ofrece al mundo civilizado, precisamente ahora cuando se termina (y como para influir en daño de la Patria. El proceso de nuestra magna cuestión internacional con Inglaterra ante el Tribunal tal vez el más célebre y de importancia trascendental que se haya constituido en el presente siglo”. El Presiedente no parece alarmado por la decisión de París. “La traición me acecha donde quiera… El Presidente cree que lo mejor es dejar a Venezuela y decirle adiós a todo esto.

domingo, 5 de noviembre de 2023

(VI) El Esequbo y el papel de un ruso complaciente

Para ir al arbitraje se suscribe el 2 de febrero de 1897 un Tratado de Arbitramento mediante el cual se sometía el conflicto a esta forma de solución eje controversias. Estados Unidos y la Gran Bretaña habían negociado sus bases sin gran participación de Venezuela. La constitución de! Tribunal Ar¬bitral fue ya un mal síntoma de lo que podía suceder. Inglaterra y Estados Unidos convienen en un tribunal integrado por dos jueces norteamericanos* dos in-gleses y un quinto juez escogido de mutuo acuerdo. Gran Bre¬taña se negó a aceptar a un re¬presentante de Venezuela y nuestro país estuvo ausente en el curso de las deliberaciones. El Tribunal se constituyó en París en enero de 1899 y quedó integrado así: por Gran Breta¬ña, Lord Russell y Lord Co- llins; por Estados Unidos, M. Fuller, Presidente de la Corte Suprema y D. Brewer, Magis¬trado de la misma Corte. Y el quinto, escogido entre ellos fue el jurisconsulto ruso Fiodor Fio- dorovich de Martens. La figura de Federico de Martens es bien conocida en Europa. Veinte años ''antes había publicado un libro titu¬lado “Rusia e Inglaterra en el Asia Central” en donde procla¬maba su menosprecio por los pueblos atrasados y su teoría de una alianza anglo-rusa para regir al Asia. Inglaterra ;no podía, por consiguiente, conseguir un mejor árbitro que aquel hombre con el fiel de la balanza en la mano. Bien establecidas las bases, el Imperio aceptaba ir al Arbitraje.

sábado, 4 de noviembre de 2023

(V) EL ESEQUIBO Y LA DOCTRINA MONROE

En Venezuela suben y caen gobiernos. Domina y declina José Antonio Páez. Brilla y se opaca Antonio Guzmán Blanco. El país arde en las llamas de la Revolución Federal o en los mediocres incendios de las guerras civiles. Surgen y desaparecen generales y caudillos, pero no se olvida la controversia con el Imperio. Se rompen y se restablecen relaciones con la Gran Bretaña. Guzmán Blanco trata ante la Corte, mientras en Caracas derrumban sus estatuas. Un diputado de nombre Cipriano Castro interpela al Ministro de Relaciones Exteriores sobre la misión del Plenipotenciario Guzmán Blanco. Es marzo de 1890. En todos esos años, no obstante las peripecias de la política, no obstante episodios como ese de Guzmán que pide el retiro de un Ministro británico por descortés, porque simplemente no le envió flores a su esposa enferma, no obstante las incidencias de la política en las negociaciones, Venezuela explora todos los caminos, entre ellos el del arbitraje. El conflicto con el Imperio domina toda la política exterior de Venezuela hasta este 3 de octubre de 1899. ¿Qué hacía o qué hizo entretanto el otro país poderoso que ya se asomaba en la escena del Atlántico? La cuestión de los límites entre Venezuela y la Gran Bretaña se inscribía en los postulados de la Doctrina Monroe y muchos venezolanos lo entendieron así. En diversas etapas Venezuela sugirió a los Estados Unidos que asumiera el papel de árbitro de aquella controversia. Las relaciones entre la Metrópoli y la antigua colonia se ensombrecieron por esa razón en algún momento. En un mensaje al Congreso, el Presidente Cleveland dijo el 17 de diciembre de 1895 que habían resultado infructuosos los llamamientos a la magnanimidad y a la justicia hechos a “una de las más grandes potencias mundiales”. “Después de haber trabajado lentamente por muchos años, dijo_ el Presidente de los EE.UU., tratando de convencer a la Gran Bretaña de que accediese a someter tal disputa a arbitraje imparcial, convencidos finalmente de que rehúsa hacerlo así, no nos resta sino aceptar tal situación y encararla tal como se presenta". “...constituirá el deber de los Estados Unidos resistir por todos los medios a su alcance ... la apropiación por parte de Gran Bretaña de cualesquiera territorios o el ejercicio de jurisdicción gubernamental sobre territorio alguno que... pertenezca de derecho a Venezuela”. (Ya se había descubierto el asfalto en Venezuela y ahora la Doctrina Monroe tenía, evidentemente, otros atractivos). Por estos días acusan al Presidente Grover Cleveland de utilizar la política exterior para hacer olvidar la crisis norteamericana. El mismo ve con desdén la propia Doctrina Monroe, pero de pronto-apela a ella. Las relaciones entre Venezuela y los Estados Unidos pasaron también por etapas de crisis, y no eran exactamente buenas en el momento en que EE.UU. se decidía a tomar parte en la controversia. A partir de 1888-89 Estados Unidos se convierte en un gran mercado de Venezuela: las exportaciones venezolanas de ese año 88 hacia el Norte sobrepasaron el valor de todas sus exportaciones al resto del mundo. La opinión norteamericana, y el propio Congreso, estaban más o menos al tanto de la controversia. En la década del 90, el Presidente Joaquín Crespo había contratado los servicios, como lobbysta, de un antiguo Ministro norteamericano en Caracas, William Lindsay Scruggs, destituido por el Departamento de Estado, años antes, por manejos dolosos en Caracas. Era un republicano hábil, ducho en la polémica y con buenos contactos en Washington, escribió el panfleto “Agresiones británicas en Venezuela. La Doctrina Monroe puesta a prueba”. De modo que cuando Grover Cleveland y el Secretario de Estado Richard OÍney presionan a la Gran Bretaña, ya había mediado todo un proceso de dudas y de indecisiones. El mensaje que presentó Cleveland al Congreso resultaba una toma de posición estudiada con tanto cuidado que resultó ser el quinto borrador redactado por OIney.

viernes, 3 de noviembre de 2023

(IV) EL ESEQUIBO Y LAS ANGUSTIAS DE ALEJO FORTIQUUE

En Londres está de Ministro Plenipotenciario Alejo Fortique. Ex ministro de la Corte Suprema de Justicia, es uno de los venezolanos mejor preparados y más aptos. Trabaja solo y sin secretario, como representante de un país arruinado por la guerra. Plantea al Ministro de Relaciones Exteriores, lord Aberdeen, la gravedad de la situación y la inquietud reinante en Venezuela. Lord Aberdeen desdeña el significado de la bandera británica sobre tierra venezolana y le expresa con suma frialdad que la operación de Schomburgk no es más que una operación preliminar, abierta a futuras negociaciones. Fortique reitera la necesidad y la urgencia de que el propio gobierno de Su Majestad destruya los postes y la garita y retire el pabellón inglés. La operación que Aberdeen consideraba insignificante se convirtió en un incidente que demoró demasiado tiempo y que ensombreció aún más las relaciones entre ambos países. Finalmente, lord Aberdeen le responde al Ministro Fortique que la remoción de las instalaciones de Schomburgk vendría “a embarazar mucho e innecesariamente al Gobierno de Su Majestad, pues tales señales son el único medio tangible de prepararse a discutir la cuestión de límites con el Gobierno de Venezuela”. —No es de Inglaterra, le dice con cinismo y flema lord Aberdeen al angustiado Ministro venezolano, de quien Venezuela debía temer. Era al Imperio a quien le correspondía velar por la libertad del río. Aberdeen piensa que la libertad es eminentemente británica, un privilegio tal vez de Su Majestad; la Reina Victoria. Las conversaciones de Fortique con el Secretario Aberdeen son intensas e insistentes. En algún momento se habla de la posibilidad del arbitraje. El Ministro venezolano ensaya otras hipótesis para la negociación. Fortique, inteligentemente, sagazmente, desconfiaba del arbitraje. Surge una línea de posible entendimiento. Al alegar su aceptación, Fortique le advierte al Presidente Soublette el riesgo “de que perdamos soga y cabra”. Poco después muere en Madrid Alejo Fortique y las negociaciones se estancan. Antes le había expresado al Presidente: —Hay un momento, en las negociaciones que si se espera no vuelve a presentarse.

jueves, 2 de noviembre de 2023

(III) El Esequibo y la piratería de un explorador prusiano

Fue el primer episodio de un largo y complejo proceso en la historia de las relaciones exteriores de Venezuela. Durante todos estos años actuó buena parte de juristas, historiadores, geógrafos y políticos. De incidente en incidente y de gestión en gestión inútil, los venezolanos vieron y sintieron cómo los ingleses incursionaban sobre su territorio. Primero fueron los colonos, y luego apareció, en 1834, la figura del explorador prusiano Robert Hermann Schomburgk, caballero de la Real Orden prusiana del Águila Roja. Han transcurrido apenas doce años desde la primera protesta de Bolívar. Schomburgk traza su primera línea sobre e|. mapa: avanza 4.920 kilómetros cuadrados sobre territorio venezolano. Schomburgk continúa sus ejercicios de cartógrafo sobre las tierras vírgenes, traza una y otra línea, como un conquistador del dibujo. La línea Schomburgk de 1840 ha avanzado tanto que ya está en la desembocadura del Orinoco, comenzaba en Punta Barima, a las puertas del río, y descendiendo por los ríos Amacuro y Cuyuní se prolongaba hasta el Roraima. Schomburgk, ciertamente, era algo más que un cartógrafo, era una especie de Sir Walter Raleigh de la geografía. En 1841, los venezolanos descubren que en Punta Playaso, cerca de las Bocas del Caño Amacuro y Punta Barima, Schomburgk ha construido una garita y sobre ella flamea la bandera británica, con todas las insignias rea-les. El escándalo irrita y conmueve a los venezolanos: su país había sido ocupado por una potencia extranjera, por la más poderosa potencia del siglo.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

(II) BOLÍVAR Y EL ESEQUIBO

Ocho años después de la operación mercantil entre Holanda e Inglaterra que le permitía a los ingleses poner pie en el mapa de la América su avance hacia territorio venezolano se hizo cada vez más inquietante. La prontitud y diligencia que pusieron en el avance demostraba que no era la región lo que despertaba sus ambiciones territoriales sino lo que estaba a su lado: la tierra venezolana y su río. Mientras Simón Bolívar combatía contra los restos del dominio español, descubrió el asedió de otro imperio europeo: el avance de los ingleses en el Orinoco. En 1822, le pide al Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro Gual, que instruya al representante diplomático de la Gran Colombia en Londres, José Rafael Revenga, para que proteste formalmente ante el gobierno de Su Majestad Británica por avances sistemáticos y progresivos de los colonos ingleses en las tierras situadas a la izquierda del Río Esequibo “Los colonos de Demerara y Berenice --dice el representante diplomático—, tienen cogida una gran porción de tierra que, según los últimos tratados entre España y Holanda « pertenecen, del lado del Esequibo”.